Tecnología para la digitalización de procesos (II). Sistemas de Gestión de Procesos de Negocio (BPMS)

BPMS

Si hay una tecnología, o quizá mejor dicho, un uso de la tecnología más propio de los procesos de negocio, ese es el de los BPMS acrónimo que en ocasiones podemos encontrar como Business Process Management System y en otras como Business Process Management Suite.

 

Se trata de unos productos ya con historia, que se iniciaron como sistemas de gestión de workflow.

 

Los sistemas de Workflow

 

Originalmente los BPMS ni siquiera adoptaron ese nombre sino que se empezó con los denominados WfMS (Workflow Management System).

 

El elemento diferencial de los BPMS o WfMS es que el proceso se convierte en una entidad clave que se gestiona explícitamente. Es decir, si hasta entonces en diversas soluciones a medida o en los productos de software empresarial, el proceso estaba embebido en la lógica, pero no de trataba de forma independiente, ahora con los WfMS el proceso se diseña, modela y ejecuta sobre la propia herramienta.

 

Quizá se entienda algo más la idea contemplando el modelo de referencia que propuso, ya en 1995 la Workflow Management Coalition.

 

Workflow Reference Model
Workflow Reference Model

 

Se puede observar en la figura que las soluciones de workflow incorporaban, en primer lugar, un módulo de definición del proceso, una herramienta de naturaleza gráfica e interfaz intuitivo donde se establecían las diferentes actividades del proceso, los flujos, las condiciones y las variables de proceso. En algunos casos esa herramienta de edición también permitía la definición gráfica de los formularios o pantallas para las tareas de usuario. Una herramienta que volcaba la definición del proceso inicialmente a una base de datos en un formato propietario de cada herramienta pero que en seguida pasaron a ser capaces de almacenarlo en formatos estandarizados normalmente basados en XML como BPEL (Business Process Execution Language).

 

El segundo elemento es el motor de ejecución, es decir, la pieza que toma la definición hecha con el módulo anterior y lanza las instancias de los procesos para su ejecución real.

 

Normalmente, los sistemas de workflow no implementaban el detalle de cada tarea sino que actuaban más bien como coordinadores u orquestadores de otros sistemas,  `por lo que en el modelo de referencia se incluyen las aplicaciones cliente y las aplicaciones invocadas.

 

Finalmente, y como es de esperar, se añaden herramientas adicionales de monitorización de los procesos o de administración de aspectos como los roles y los usuarios.

 

Los BPMS y sus diversos nombres

 

Poco a poco, la denominación de sistemas de workflow ha ido desapareciendo y en su lugar se suele hablar de BPMS (Business Process Management System o Business Process Management Suites). Las ideas y funcionalidades son similares aunque cuando surgieron los sistemas de workflow eran unas soluciones más de nicho o para procesos más concretos mientras que con los BPMS se incrementa la ambición hacia una gestión corporativa completa de los procesos.

 

Han tendido por ello, y por la propia evolución de la tecnología y el mercado, a hacerse productos más complejos. Realmente, muchas veces son una familia de productos e incluyen elementos de gestión SOA como un Enterprise Service Bus. De ahí que la última ‘S’ suela tratarse con el significado de ‘suite‘ en lugar de ‘system‘.

 

También consultoras como Gartner los han denominado iBPMS donde la ‘i’ significa ‘intelligent‘ y que justifican con la introducción de funcionalidades avanzadas como analítica en tiempo real, tratamiento de eventos complejos (CEP, Complex Event Processing) o la monitorización en tiempo real BAM Business Activity Monitoring.

 

Por su lado Forrester, por ejemplo, nos habla últimamente de DPA (Digital Process Automation) justificando el cambio de nomenclatura en aspectos como la importancia del low-code o de facilidades basadas en inteligencia artificial.

 

La filosofía fundamental, sin embargo, sigue siendo la misma y la ya heredada de los sistemas de workflow.

 

Conclusión

 

Aunque con las lógicas evoluciones y los algo confusos cambios de denominación, BPMS es la tecnología por excelencia para la gestión corporativa de procesos. Aunque, más que de una tecnología propiamente dicha, quizá debamos hablar de una filosofía de productos de automatización de procesos de negocio, donde se gestiona explícitamente el proceso con sus actividades, sus flujos y sus roles tanto n lo relativo a su diseño, como su ejecución, monitorización y analítica.

 

Existen tecnologías adicionales, algunas muy modernas e impactantes, que veremos en próximos artículos pero, en general, serán tecnologías que complementarán a la columna vertebral de la digitalizaci´´on de procesos que se basa en los BPMS (con el nombre que sea) interactuando con sistemas de gestión empresarial, y bien apoyados por la filosofía y productos SOA.

 

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Imagen: Pixabay – Dominio público

 

 

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